En los últimos años, se ha consolidado en las artes del espectáculo la coordinación de intimidad, un nuevo campo disciplinar que introduce cambios sustanciales en las condiciones de producción de escenas íntimas, esto es, escenas de simulacion de actos sexuales, de simulacion de violencia sexual, tocamientos, hiper exposición, desnudez o que incluyan contenido o situaciones de detonación emocional. Se trata de un ámbito de experticia orientado a la implementación de buenas pràcticas que promuevan la soberanía de lxs actuantes sobre sus cuerpos, disminuyan los factores de riesgo vinculados al acoso, abuso y/o daño y desplieguen la capacidad narrativa y expresiva de las escenas.
Se ha ido delineando una tendencia a priorizar los procesos y condiciones de producción por sobre los resultados artísticos o estéticos del enunciado audiovisual o escénico. Esto sugiere que el modo en el que se construyen las escenas íntimas ha comenzado a desmarcarse de las lógicas tradicionales. Ha surgido la necesidad de nuevos enfoques que permitan abordarlas a través de un tratamiento particularizado enmarcado en la teoría del consentimiento informado, la cultura de la prevención y la seguridad laboral.
Pero no solo las condiciones de producción de escenas íntimas se han puesto en revisión, también sus contenidos, universos y temáticas: ¿Cómo se cuenta el relato íntimo? ¿Cómo son las escenas de sexo de las ficciones de nuestra contemporaneidad? ¿Quiénes participan? ¿Cómo son y cómo se vinculan? ¿Cuáles son los afectos que las atraviesan? ¿Cómo son sus cuerpos? ¿Qué historias y temas circulan? ¿Qué imaginarios posibles se despliegan?¿Qué concepciones de mundos reproducen? ¿Qué guiones y narrativas se perpetúan? ¿Qué identidades de género circulan? ¿Qué subjetividades sexuadas están representadas y cuáles faltan?
La coordinación de intimidad nos invita a imaginar otras maneras posibles de organización del trabajo en la producción de escenas íntimas. Una manera en la que todas las personas vinculadas directa o indirectamente puedan participar activamente en la construcción de una cultura de la prevención que ponga en el centro el bienestar de lxs actuantes y toda su humanidad. Una manera que sea capaz de promover la transparencia y claridad del proceso productivo desde el inicio al final.